Tolerancia a la frustración en niños

5 claves para enseñar a mi hijo a gestionar la frustración

Cómo enseñar a mi hijo a gestionar la frustración

¿Te pasa más de lo que te gustaría que tu hijo se desespera delante de los deberes antes siquiera de haberlos empezado?

¿O que se enfada, se pone a llorar ante la mínima dificultad o cambio de planes?

La frustración es una emoción de las difíciles de manejar pero hoy te invito a conocer qué puedes hacer para que tu niño aprenda a gestionar mejor su frustración.

¿Por qué es importante que enseñemos a nuestros niños a tolerar la frustración?

Porque sabemos que los niños con baja tolerancia a la frustración no toleran bien la incomodidad y las dificultades que normalmente surgen en la vida.

Ni soportan los retrasos cuando tienen que esperar para satisfacer sus deseos.

Como resultado, experimentan más estrés, más ansiedad, más preocupaciones y ese resentimiento se puede volver perjudicial para ellos pero también hacia afuera.

Tranquilo, gestionar la frustración depende de muchas variables como el temperamento, ese estilo educativo que tengáis vosotros los padres, el apego ese vínculo que establecemos con ellos.

 

CINCO PASOS CUANDO LA FRUSTRACIÓN APARECE

 

Vamos a ver esos cinco pasos que conviene que des para que gestione mejor la frustración tu hijo.

Y lo vamos a ver con un ejemplo: Tu niña de 6 años se atasca con los deberes, le cuesta sentarse a hacerlos, no tiene ganas, te pide que estés con ella “porque, mami es que yo no sé” y hoy, por ejemplo, se ha enfadado tanto que ha roto la hoja.

  1. identificar el sentimiento, ponerle nombre. Para que aprenda que eso que nota dentro se llama frustración.

Vaya, pues sí que te has atascado con la suma…te noto como enfadada, ¿no te sale?

2. aceptarlo

Es normal que estés así, cariño. A mí también me pasa, cuando no me sale algo como quiero, me enfado, me quedo como triste, estoy como frustradilla.

3.permitir su expresión.

Puede que el comportamiento de tu niña esté mal, que haya roto la hoja, pero no el sentimiento: vamos a dejar que lo exprese.

Entiendo que te enfades pero oye…lo de romper la hoja te has pasado…Igual necesitas sacar ese enfado en lugar de chillando de otra manera. ¿Qué necesitas? ¿Qué te vendría bien? ¿Quieres que le demos golpes a un cojín, necesitas beber agua?

Se permite el sentimiento pero regulamos o ayudamos a regular ese comportamiento.

4. que lo vean como una oportunidad para aprender. Ojo éste cuesta un poco, este punto.

Pero venga…ahora que ya te has desahogado…A ver ¿Qué puedes hacer para que no te lo pongas tan difícil?¿Se te ocurre alguna idea?

5. el enfoque en la solución de los problemas. Como dice la disciplina positiva, en vez de buscar el responsable, el culpable y darle vueltas a todo lo que ha pasado, vamos a poner la MIRADA en aprender, en solucionarlo, en cambiar eso que no nos ha gustado para la próxima vez que estemos en esa situación.

¿Qué te parece, a ver cariño, damos una vuelta y volvemos en cinco minutos?

 ¿Qué te parece que puedes hacer mañana para que los deberes no sean tan rollo?

Porque frustración volverá a aparecer y no se trata de negar la emoción sino de enseñarle a ver qué me quiere decir.

 

Un consejo: recuerda ser paciente y amable contigo mismo y también con tu hija.

Porque el aprendizaje, como la vida, implica fallos, meteduras de pata… ¡no pasa nada!

Borro, rectifico y sigo para adelante.

 

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Begoña de Torres-Peralta
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